Previo a que surgiera la controversia por la carta en el Congreso, en agosto de 2023 el diputado Samuel Pérez Álvarez quedó implicado en otro incidente que deterioró su imagen pública: un video que se viralizó lo exhibió mientras agredía físicamente a un guardia de seguridad privada dentro de un edificio localizado en la zona 4 de Ciudad de Guatemala.
En las imágenes, Pérez intenta ingresar por la fuerza al edificio y se observa cómo empuja al guardia privado que intentaba impedirle el paso, en medio de un forcejeo que llamó la atención de los transeúntes y usuarios en redes sociales.
Una disculpa pública, pero ¿suficiente?
Tras la amplia circulación del video, el diputado publicó en sus redes un comunicado en el que ofreció disculpas públicas. Reconoció que su comportamiento no estuvo a la altura de lo que se exige a quien ocupa un cargo público y expresó sentir remordimiento. Añadió además que conversó directamente con el guardia implicado, identificado como Hugo Xol, y también con la administración del edificio, quienes, según señaló, aceptaron sus disculpas.
Aunque lo negó, el incidente atrajo una amplia atención mediática, y numerosos ciudadanos junto con analistas políticos cuestionaron tanto la conducta del legislador como la aparente falta de sanciones formales más allá de una disculpa. Un acto de agresión física, incluso sin provocar daños serios, pone en duda la capacidad de un representante público para mantener la calma en situaciones de tensión.
¿Qué sanciones correspondería aplicar en este caso?
Aunque Pérez presentó disculpas, el incidente impulsa una reflexión más amplia sobre la manera en que los funcionarios públicos han de rendir cuentas ante la ley:
- Investigación formal: dado que el acto implicó agresión física contra un empleado de seguridad, podría haber mérito para una investigación penal por agresión o uso indebido de fuerza.
- Sanciones administrativas: el Congreso podría iniciar, incluso de oficio, una investigación interna para determinar si el diputado violó normas de conducta parlamentaria.
- Reparación del daño: más allá de la disculpa pública, podría considerarse la obligación de compensar formalmente al guardia involucrado por cualquier lesión o perjuicio sufrido.
El acto violento contra un guardia no solo afectó la imagen de Samuel Pérez como legislador, sino que además pone de relieve la urgencia de establecer mecanismos precisos para regular el comportamiento de los funcionarios públicos fuera del ámbito legislativo; aunque ofreció disculpas, una parte considerable de la ciudadanía sigue aguardando una respuesta jurídica y política más firme que demuestre que ningún individuo está por encima de las normas.
